lunes, 7 de mayo de 2007

El pequeño elefante verde

De repente lo ví, era precioso, gordito como un tomate y del color de una hoja. Sí, era un elefante verde, con su trompa y su rabito, la mar de contento.

Era muy pequeñín pero tenía unas enormes orejas largas y pesadas.

Cuando me vió se sintió un poco preocupado porque pensaría: ¡qué miedo! ¡no lo conozco y además es más grande y pesado que yo!

Sí, efectivamente, yo era su mamá, su mamá elefanta.

Soy grande, regordeta y muy, muy pesada y, claro, mi pequeñín sentía un poco de miedo.

Pero pronto lo tranquilicé cantándole una canción:
¡Arroró mi pequeñín!
¡Aquí está tu mamaita!
¡No tengas miedo jamás
pues no te dejaré solito!
 

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