Esa mala consejera, dueña de muchas,
esclavas de su ira,
mirando atormentadas,
que será lo que tiene,
que será lo que hace,
como lo hace,
tantas preguntas,
y una sola respuesta,
envidia, eso sienten ellas,
que no saben lo que es vivir,
que no saben lo que es morir,
que no saben el valor que tiene un grano de tierra,
que no saben mirar al cielo,
que no saben mirar sin mirar,
que no saben pasear,
que no saben desear,
y si desean .... ¿qué desean?
pero no ven nada, nada ven.
Yo las invito a todas,
camina y mira, mira con el alma,
respira con el alma,
cada movimiento que hagas que sea con el alma,
y luego, mirémonos en el espejo cada día
y verás,
verás el alma, ese alma que todos tenemos,
pero que sólo unos pocos saben ver,
se reflejará cada día,
cada día será sólo tuyo.
lunes, 16 de marzo de 2009
La envidia
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1 comentarios:
me gusta tu poema. rabia y sinceridad. muy bueno.
firmado: yo
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