viernes 25 de noviembre de 2011

Miedo


Miedo, tengo miedo mami

dónde estás,

te busco y no te encuentro,

no encuentro tus abrazos,

no tengo tus besos.

Donde se perdieron, quien los encontró.

Por qué estoy triste, por qué no te encuentro,

que es lo que he hecho mal.

Quiéreme por favor, no me dejes sola,

el lobo está ahí afuera y quiere comerme.

La noche es oscura y me escondo,

las sábanas me arropan, estoy bien,

aquí nadie me busca, nadie me encuentra,

la noche vendrá y me llevará.

Dulce noche ven a mí, lléname de amor,

deja que me arrope en tu regazo,

deja que por un momento no piense, no oiga.

Dulce noche ven a mí.

sábado 8 de octubre de 2011

La fe de una niña

Érase una vez una niña pequeña, graciosilla ella, de ojos como estrellas y corazón de árbol.

Ella nació siendo feliz y quería ser feliz y todos los días ponía su empeño, pero a medida que crecía le era más difícil.

Sus oídos cada vez se hacían más pequeños, no quería escuchar, su casa ya no le parecía su casa, gritos, peleas, insultos, pero ella seguía adelante, quería seguir adelante.

Otro día pasaría pero esa niña no sentía besos, no sentía abrazos, cada día que pasaba se borraba, quedaba para siempre guardado en el cajón de los recuerdos perdidos.

Y estudiaba y era sobresaliente pero nunca era suficiente.

Y cuando llegaba la noche era peor, más altos eran los gritos y sus vidas aún se cerraban más y un día al borde del abismo se preguntó, ¿un día más? Y la decisión fue sí, fue la FE, la FE de esperar siempre que el mañana fuera un poco mejor, que el día feo terminara.

La FE que un día tuvo esa niña la convirtió y le descubrió un nuevo mundo, su mundo hoy, su vida, su propia familia, sus hijos, sin gritos, con días que recordar, con días que guardar pero en el rincón de los buenos recuerdos.

Esa "FE" la salvó.
 

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